Cerró la 6° edición del FICC Buenos Aires.
Un pequeño balance
El arte amplía el ámbito de la verdad al revertir los malentendidos y los prejuicios con belleza e imaginación. Crearé arte con cáñamo.*
Cheon Ho-gyun, cultivador de cáñamo (de la película “Pull” de LEE Sooyung)
Finalizó la sexta edición del Festival Internacional de Cine Cannábico (FICC) en Buenos Aires en un contexto general muy complejo para la cultura independiente, por lo que haber logrado sostener la continuidad fue un gran desafío que nos fortaleció.
Entre las primeras sensaciones, después de una semana intensa, aparece algo claro: se consolidó esta propuesta que no sólo es culturalmente necesaria, sino también políticamente relevante, el cine como punto de encuentro entre activismo, industria, cultura y comunidad.
Durante estos días compartimos películas de distintos países, miradas diversas sobre el cannabis y debates que cruzaron cultura, política, ciencia, salud y derechos. Hubo documentales, ficciones, cortos. Encuentros con realizadores de Corea, Brasil y Argentina intercambiando con el público, el cual nos volvió a acompañar con curiosidad y compromiso. La proyección y estreno de producciones con fuerte perspectiva de género volvió a poner en el centro las voces históricamente invisibilizadas dentro del movimiento.
En términos de balance, la sexta edición logró un crecimiento sostenido en convocatoria, participación de realizadores internacionales, articulación con organizaciones, colectivos y proyectos vinculados al cannabis en todos sus usos.
El FICC nació en 2019 como una apuesta independiente y contracultural. Hoy, seis ediciones después, es un espacio regional consolidado.
El cierre dejó una certeza: el cine cannábico no es un nicho, es un territorio narrativo en expansión. Y el FICC continúa siendo su casa en el sur del mundo.
Gracias a quienes hicieron posible esta edición. Seguimos.
Alejo Araujo
Director del Festival Internacional de Cine Cannábico (FICC)